La arquitectura y el medio ambiente

La arquitectura tiene un efecto directo sobre el medio ambiente y este puede ser positivo o negativo, es decir, puede ayudar al ecosistema y fusionarse con él o dañarlo, en algunas veces de forma irremediable.

Desde hace mucho años, todos los proyectos arquitectónicos, ya sea una casa, un auditorio, una oficina, un edificio, una escuela, un parque, un residencial, etcétera, tienen que contemplar el impacto que tendrán sobre la naturaleza.

Actualmente, diseñar y construir espacios que no dañen al medio ambiente es lo mínimo que se puede hacer, pues es un tema de sustentabilidad al futuro, de cuidar los recursos actuales para que las próximas generaciones puedan disfrutar de ellos.

En estos tiempos, las casas que se mezclan de manera armónica con la naturaleza y las viviendas que no interrumpen el medio ambiente, son la norma.

La arquitectura tiene un compromiso con el medio ambiente, pues todo lo que se diseñe, desde un principio debe contemplar la protección y el mejor aprovechamiento de los recursos.

De acuerdo con Icon & Ikon, los estudios han demostrado que las estructuras hechas por el hombre constituyen un 40% del uso de energía del mundo. Se prevé que estos números aumenten en los próximos años debido al rápido desarrollo de estructuras hechas por el hombre.

“La arquitectura sostenible busca un ambiente positivo y una relación de arquitectura. Tome un solo complejo de edificios, por ejemplo. Para empezar, el uso de materiales de construcción amigables con el medio ambiente es esencial. Desde concreto ecológico hasta techos de biomasa, las opciones para un impacto ambiental mínimo durante la construcción son muchas. Las prácticas de construcción verde son otro componente de la arquitectura verde”.

De igual forma, puedes tomar en cuenta que el desarrollo de nuevos edificios toma en cuenta los avances que la tecnología aporta y sus grandes beneficios a la arquitectura y al medio ambiente. Estas construcciones se diseñan desde un principio para aprovechar al máximo la luz natural del Sol, evitando así el uso excesivo de energía eléctrica.

Asimismo, el control automático de la luz, los accesos, etcétera, ayudan a ahorrar luz. Además, pueden contar con paneles solares para utilizar al máximo los recursos naturales.

Cuando la arquitectura y el medio ambiente conviven en armonía, no se provocan conflictos entre ellos, no se afecta el entorno con la construcción, interactúan de tal manera que aportan bienestar a quienes disfrutan de esos espacios.

Una buena arquitectura es cuando la estructura tiene una relación complementaria con los sistemas naturales circundantes. Los edificios que se adaptan al entorno y no provocan degradación ambiental son la esperanza para el futuro y la arquitectura juega un papel muy importante en la preservación de la salud ecológica de la tierra.

Asimismo, es muy complicado diseñar cualquier proyecto arquitectónico que no comprenda su relación con los sistemas naturales, como también es imposible comprender el entorno natural sin saber cómo la intervención humana lo afecta, tanto positiva como negativamente.

A medida que el hombre y la naturaleza comienzan a reconocer su interdependencia, el estudio del medio ambiente adquiere un significado completamente nuevo.

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